La Cofradía del Santísimo Cristo de Toda la Nación Puertorriqueña y del Altar de la Patria siguiendo el ejemplo de San Juan Bautista (copatrón de la Cofradía) quien denunció el comportamiento inmoral de Herodes, aún a costa de su vida, expresa su más firme, categórico y absoluto repudio ante las recientes acciones, expresiones y posturas del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que constituyen una grave amenaza contra la paz, la dignidad humana, la verdad y el orden moral.
En días recientes, el mandatario ha incurrido en conductas y declaraciones que no solo atentan contra la convivencia internacional, sino que también contradicen frontalmente los principios más fundamentales del Evangelio. Entre ellas se incluyen ataques verbales contra el Santo Padre, Papa León XIV, a quien calificó de “débil” por su llamado a la paz; la difusión de una imagen en la que se presenta a sí mismo como Jesucristo, a todas luces burlándose del Señor; así como la amenaza de destrucción total de la civilización del pueblo de Irán.
Estas acciones se agravan en el contexto de una guerra iniciada con pretextos infundados en complicidad con el Estado de Israel que ha provocado la muerte de niños, desplazamiento de poblaciones y la destrucción de infraestructura civil.
Cuando el poder político se absolutiza, se degrada la dignidad humana, se justifican crímenes contra inocentes y se normaliza el terrorismo de Estado. La historia ha demostrado, una y otra vez, que tales caminos conducen a la destrucción.
La Iglesia Católica enseña que la vida humana es sagrada; la dignidad de toda persona es inviolable, y los pueblos tienen derecho a su soberanía y a vivir libres de agresión. El Santo Padre, fiel al Evangelio, ha recordado al mundo que la violencia es incompatible con el Reino de Dios. Asimismo, ha denunciado como “verdaderamente inaceptables” las amenazas contra poblaciones enteras y el uso de la fuerza contra civiles. En medio de la irracionalidad bélica el Papa León XIV subraya la enseñanza del Maestro: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9).
Desde nuestra patria puertorriqueña, marcada por su propia historia de lucha por la identidad y supervivencia nacional, hacemos este llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad:
- Defendamos a Jesucristo, el Príncipe de la Paz.
- Detengamos el avance del mal, en nuestro ser, en la sociedad y en el mundo entero.
Los cristianos tenemos el deber de alzar nuestra voz. Dios mismo nos advierte con fuerza: “porque eres tibio y no frío o caliente, voy a vomitarte de mi boca” (Ap 3,16). Estas palabras son un llamado urgente: la tibieza no agrada a Dios. La indiferencia moral no es neutral; es rechazo del bien. El mal no retrocede ante corazones indecisos y la injusticia no se detiene cuando los justos callan. San Pablo también nos dice: “No tomen parte en las obras de las tinieblas, donde no hay nada que cosechar; al contrario, denúncienlas.” (Ef 5, 11). Que el Santísimo Cristo de Toda la Nación Puertorriqueña, conduzca a la humanidad por caminos de justicia, paz y santidad.