Cofradía del Santísimo Cristo

de Toda la Nación Puertorriqueña

y del Altar de la Patria

Con Cristo todo. Sin Cristo nada.

Bienvenido

La Cofradía es una organización de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, autorizada por ésta y bajo la supervisión del Sr. Arzobispo Monseñor Roberto Octavio González Nieves, con el propósito de hacer un compromiso con la patria puertorriqueña por medio de la oración y en la medida de nuestra capacidad, aportar recursos para difundir el mensaje de paz y armonía en el quehacer social y político del país.

La cofradía, debidamente organizada y bajo la tutela del Sr Arzobispo y con la dirección espiritual adecuada, puede aportar el mecanismo idóneo para fomentar, estimular, viabilizar y alcanzar con mayor efectividad sus laudables propósitos y objetivos. Su mayor objetivo, según lo expresó el Sr. Arzobispo será servir de custodios, de guías y promotores del monumento Altar de la Patria y de la Capilla del Santísimo Cristo de toda la Nación Puertorriqueña.

Recorrido Virtual

Una experiencia inmersiva que te permite recorrer el Altar de la Patria. A través de esta visita podrás:

Un Lugar para Ti

Camina con quienes comparten tu amor por Cristo y por Puerto Rico.

Artículos

Fe y Patria: Un Compromiso Cristiano con Puerto Rico

La Oración como Fuente de Vida y Misión

El Amor que Late por Nosotros: Celebrando la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús


Select date

Viernes de la 4a semana del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Marcos 6,14-29.

El rey Herodes oyó hablar de Jesús, porque su fama se había extendido por todas partes. Algunos decían: "Juan el Bautista ha resucitado, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos:
Otros afirmaban: "Es Elías". Y otros: "Es un profeta como los antiguos".
Pero Herodes, al oír todo esto, decía: "Este hombre es Juan, a quien yo mandé decapitar y que ha resucitado".
Herodes, en efecto, había hecho arrestar y encarcelar a Juan a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, con la que se había casado.
Porque Juan decía a Herodes: "No te es lícito tener a la mujer de tu hermano".
Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía,
porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto.
Un día se presentó la ocasión favorable. Herodes festejaba su cumpleaños, ofreciendo un banquete a sus dignatarios, a sus oficiales y a los notables de Galilea.
La hija de Herodías salió a bailar, y agradó tanto a Herodes y a sus convidados, que el rey dijo a la joven: "Pídeme lo que quieras y te lo daré".
Y le aseguró bajo juramento: "Te daré cualquier cosa que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino".
Ella fue a preguntar a su madre: "¿Qué debo pedirle?". "La cabeza de Juan el Bautista", respondió esta.
La joven volvió rápidamente adonde estaba el rey y le hizo este pedido: "Quiero que me traigas ahora mismo, sobre una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista".
El rey se entristeció mucho, pero a causa de su juramento, y por los convidados, no quiso contrariarla.
En seguida mandó a un guardia que trajera la cabeza de Juan.
El guardia fue a la cárcel y le cortó la cabeza. Después la trajo sobre una bandeja, la entregó a la joven y esta se la dio a su madre.
Cuando los discípulos de Juan lo supieron, fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.


Extraído de la Biblia: Libro del Pueblo de Dios.
Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse: evangeliodeldia.org

Testimonios